Desgarros, tendinitis y esguinces son las más comunes, y requieren reposo. Sin embargo las competencias interescolares y al interior de institutos y universidades no dan tregua a los jóvenes deportistas.
Llega marzo y además de comenzar los estudios, los estudiantes aumentan la cantidad de deporte que practican a la semana ya que por lo general comienzan las ligas deportivas, ya sean de fútbol, atletismo, rugby o jockey.
Lo cierto es que los niños y jóvenes comenzarán a entrenar y a competir, con muchos deseos de ganar. Por ello es de suma importancia tener cuidado, ya que la práctica excesiva y bajo mucha presión de cualquier deporte conlleva el riesgo de producir lesiones graves.
Según el traumatólogo y especialista en medicina del deporte del Hospital Clínico Universidad de Chile, Dr. Jaime Hinzpeter, es cada vez más evidente en el medio un aumento de la presión por la práctica de diferentes deportes y a una temprana edad. “Aunque esto tiene como principal objetivo obtener beneficios para la salud de los menores, el límite entre lo que es saludable y lo que puede llegar a ser perjudicial es una línea muy delgada��?, indica.
Según un estudio internacional, en EE.UU más de 30 millones de estudiantes de enseñanza media participan en deportes organizados. Por su parte, entre los niños de enseñanza básica (desde los 5 y 14 años) se observa un 40% del total de lesiones al año que sufren los escolares por exceso de cargas deportivas.
Si bien es cierto que en Chile las cifras no son tan dramáticas, tampoco estamos tan lejanos. “La situación en Norteamérica deja claramente en evidencia el alto nivel de exigencia que se impone a los jóvenes en el deporte, con el fin de que tengan éxito y sean triunfadores. En Chile, se ha visto un incremento paulatino de las lesiones deportivas por sobrecarga. Esto se debe en parte porque los jóvenes están practicando más deporte y, a la vez, porque éste es de carácter cada vez más competitivo��?, señala el Dr. Hinzpeter.
Por qué se lesionan
El especialista indica que actualmente, lo que sí ya es posible observar a nivel local es una relación inversa entre dos factores muy importante. Por un lado, hay un aumento significativo en el calendario de competencias, lo que conlleva una mayor fatiga del aparato muscoesquelético. Por otro lado, el lapso que transcurre entre los entrenamientos y las competencias es menor, por ende los jóvenes tienen menos tiempo de recuperación.
De acuerdo al Dr. Hinzpeter, “estas dos situaciones asociadas, produce como resultado el aumento de lesiones porque los jóvenes no logran estar preparados en forma óptima para este esfuerzo de mayor envergadura��?, asegura.
Por ello, es imprescindible tener profesores y entrenadores capacitados en forma adecuada en la práctica deportiva de menores. “Deben tener formación y estar preparados no sólo en la técnica, sino que involucra también otras áreas fundamentales, como son: nutrición y los requerimientos específicos de una persona en crecimiento y la psicología de los menores. Por otro lado, los padres también deben tener claro que el deporte para los niños debe ser algo entretenido y saludable, y que no se transforme en un objetivo de vida��?, dice.
Lesiones frecuentes y tratamiento
Las lesiones musculoesqueléticas de carácter no traumático son aquellas que no se dan por golpe sino por un contexto de cargas mayores de entrenamiento y expectativas en cuanto a resultados.
“Las más frecuentes son aquellas que comprometen a las partes blandas, esto es: músculos, tendones y ligamentos. Dentro de este grupo, lo más habitual son los desgarros musculares, las tendinitis y los esguinces��?, cuenta el Dr. Hinzpeter.
El facultativo agrega que para cada una de estas lesiones, el reposo es el tratamiento más adecuado. Por otro lado, el vendaje cumple varias funciones en cuanto a la recuperación de ellas, ya que es un buen inmovilizador, ayuda en el drenaje de los hematomas y permite cierto grado de estabilidad.
“Pero todas estas ventajas se basan en realizar reposo, de lo contrario, las lesiones pueden adquirir una forma de mayor severidad o algún grado de cronicidad��?, dice.
¿Cómo prevenir?
- Programación adecuada del año deportivo, considerando períodos de entrenamiento básico, mantención y reposo.
- Asumir que el deporte tiene diferentes objetivos: recreativo, salud y competitivo.
- Utilizar equipos deportivos adecuados, que sean amortiguadores y brinden seguridad a cabeza, boca, rodillas, hombros, tobillos y ojos, según el deporte practicado.