Tabaco vs. rendimiento
Estrategia perversa A pesar del consenso mundial acerca de los riesgos que acarrea el hábito de fumar, la humanidad no puede librarse de él. Como en toda adicción, en el vínculo entre el adicto y la sustancia se involucran factores complejos como la búsqueda del placer, y escapar de la ansiedad, etc. Pero cuando el producto de que se trata representa además un negocio legal y multimillonario, la presión de quienes hacen de él su empresa es importante y se apoya en las más avanzadas técnicas del mercado. La lucha contra el tabaco es una de las prioridades de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que desde 1987 creó un Día Mundial para atraer la atención global sobre la epidemia del tabaquismo. Pero también para hacer notar que cada año millones de casos de enfermedad y muerte podrían ser prevenidos si el mundo se librara de este dañoso hábito. Además de informar a la población sobre los riesgos del uso del tabaco, la OMS alerta acerca de las estrategias de las compañías tabacaleras para seguir comercializando este producto a pesar de sus riesgos. Y a fin también de que podamos reivindicar nuestro derecho a la salud y a una vida saludable para las generaciones futuras. En sus mensajes en contra de estas estrategias, la OMS se pregunta(*): Cómo se hace para promocionar un producto que mata a la mitad de sus usuarios regulares. A cuántas maneras de seducir a estos usuarios es necesario recurrir a fin de hacerlos adictos desde edades muy tempranas, en algunos casos rondando los 9 años de edad. Cómo se empaqueta la muerte como si fuera vida, la enfermedad como si se tratara de salud, y una adicción potencialmente mortal como el gusto por la libertad o la celebración de la vida... Influencias y poder Los expertos opinan que la población mundial es víctima de una perversa estrategia comercial destinada a imprimir la necesidad del fumar a los jóvenes y niños, aun cuando se diga todo lo contrario. Miles de millones de dólares invertidos en este mercado de la muerte, imponiendo la imagen de estos productos en el paisaje cultural de aquellos que, inadvertidos, serán mucho más proclives al consumo. Dentro de estas maniobras, la más peligrosa es la de involucrar a personajes famosos y admirados de la música, del cine y la TV. Y en una más sutil vuelta de tuerca, usando a los grandes ídolos del deporte. Ellos pueden a veces influir sobre chichos y chicas mucho más fácilmente de lo que pueden hacerlo padres y maestros. Visto de esta manera, el tabaquismo es una enfermedad que se comunica a través del esponsoreo de las actividades deportivas. Es necesario hacer hincapié en la terrible paradoja que constituye ver las publicidades de cigarrillos en los estadios y en todo el material informativo acerca de los eventos mundiales de diferentes deportes. Sólo en los Estados Unidos de Norteamérica, de acuerdo a datos de la Federal Trade Commission, las compañías tabacaleras más importantes gastaron más de 110 millones de dólares en eventos deportivos en un solo año (1999). En aquellos países donde el esponsoreo de las tabacaleras está reglado, muchas veces se recurre a inteligentes manipulaciones de la ley. Entre las actividades deportivas de cobertura mundial, los expertos en marketing han reconocido a las carreras de autos de la Fórmula Uno como la de mejor perfil para anunciar cigarrillos. Una actividad que cuenta con el suficiente glamour y una excelente cobertura televisiva mundial. Menor rendimiento Sólo el fútbol representa un mercado más atrayente que la Fórmula Uno, por la universalidad de su público, sobre todo durante el campeonato mundial que se realiza cada 4 años. Los expertos de la OMS destacan que el deporte en todas sus formas es una celebración de la vida, inspirando competencia y vida sanas y también sana diversión. Mientras tanto el tabaco, lejos de propiciar estos valores, mata a más de 4 millones de personas cada año, y se espera que esta cifra se duplique a partir de 2020. Mientras los cigarrillos son promocionados por atletas de alta competición, la verdad es que el hábito de fumar baja considerablemente su rendimiento y puede ser la causa del fin prematuro de sus carreras deportivas. Pero este riesgo no es privativo de la alta competición. Mientras se insiste en los beneficios de la práctica deportiva para la gente común, el cigarrillo puede interferir en esa práctica de manera importante. En su campaña 2002, la OMS propuso que consideremos estos datos extraídos de un estudio reciente: sobre 4100 corredores que anualmente participan de una carrera de 16 kilómetros, los fumadores se mostraron consistentemente más lentos que los no fumadores; se estimó que por cada cigarrillo diario que fumaban, su tiempo de llegada se retrasó en 40 segundos. Esto se debe a que fumar reduce la capacidad pulmonar e incrementa el tiempo necesario para la recuperación, estropeando así los beneficios del ejercicio...........
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